LOS CONVIDADOS DE MEDIANOCHE

Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía

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El campo es vasto y estéril, tan reseco y cuarteado como la misma piel de Satanás. Cada una de las grietas es gigantesca y huele a heridas del alma. Es difícil pasar a través de ellas, por lo cual debo impulsarme y dar saltos, no hay otra manera.

La pequeña polvareda se hace más y más grande; como heraldo de su carrera trae a un diminuto astado, apenas del tamaño de un perro, pero de una furia enorme. Puedo ver sus diabólicos ojillos de fuego. Brinca cada grieta sin dejar de mantenerme en su mira-ya lo tengo frente a mí –

Estoy desnudo. Aquí, en SINCERIDAD, mi piel y la luz azulina que emano, son mi única vestimenta, mas la larguísima cinta amarilla que tejí con los cabellos de mi amada, me servirá para hacerle fintas y cabriolas mientras huyo de sus embestidas. Llevo todas las de ganar; mi cuerpo ya ha esquivado, en innumerables circunstancias, todo tipo de flechas, saetas, dardos y desventuras.

Pero… ¿Qué es ese ruido ensordecedor? ¡Todo el piso tiembla! ¡Siento pánico, quiero huir! Y sin embargo, sé que todo esto ocurre dentro de mi mente… ¡No puedo huir de mí mismo!

¡Dios mío, mi fobia primigenia! Hay mucha agua desbordándose, intenta cubrirlo todo, las olas vienen por entre las grietas como enormes lenguas de remolino, amenazando mi alicaída cordura.

¡Estoy paralizado, no atino a correr! Mis músculos no obedecen, y mi boca es incapaz de emitir una pequeñísima plegaria que me haga sentir mejor ¡Presiento que estoy a punto de moriiiiiiir!

El cielo se tornó gris, oscurece más y más, la negrura va devorándolo todo. Puedo verlo todo, soy el actor substancial de esta puesta escenográfica, pero tan sólo desempeño el rol de público.

¡El cielo se tiñe de rojo, está sangrando! El torito con ojillos de fuego no cesa de embestir mis canillas y pantorrillas, llevándose, en cada cornada, jirones de piel, músculos y tendones; resulta quimérico gritar en busca de auxilio…¡Lógico! Si no tengo boca… ¿La tuve alguna vez?

El cielo sangra profusamente, al igual que mis piernas ante las incesantes arremetidas del diminuto astado. Me duele mucho, estoy asustado y tengo frío, mucho frío ¡No soporto más!

Ahora secas con devoción mi sudor y mis lágrimas. Lloro por mis piernas que se resisten a obedecerme… la luna brilla intensamente, tengo que esforzarme pues… debemos pasear…

Toma mi mano y caminemos…


10 respuestas a “LOS CONVIDADOS DE MEDIANOCHE

  1. ADRIANA CLARIÁ…RECORRO TU BLOG COMO SI ESTUVIESE ADENTRO DE CADA HISTORIA. ME SIENTO PROTAGONISTA..Y CUESTA SALIR ENTERA DE CADA RELATO PUESTO QUE UNA PARTE MÍA QUEDA DENTRO DE ELLOS….QUÉ GRANDE ERES ARTISTA!!!!

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  2. ..de lo que he visto de tu obra creo que esta prosa es la mas fuerte…la sentí en carne propia..que manera de convertir sentimientos en textos..felicidades Master

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  3. Ronothi Torres (Vnzla) Su mente laberintica de pasos gigantescos hacia un mundo desconocido, el miedo como instrumento a seguir adelante, a pesar de los pesares… Saludos Oswaldo excelente el arte que expresas…

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  4. POR SUPUESTO QUE PODÉS, TUS PIERNAS SERÁN TAN FUERTES COMO TU VOLUNTAD, Y YO SÉ, ME CONSTA DESDE LA PRAXIS, QUE VOS PODÉS! PODÉS DESTERRAR TUS DEMONIOS, PODÉS PISAR FIRME, PODÉS ENFRENTARTE A CUALQUIER ASTADO DE MIRADA FURIOSA, SÍ, PODÉS, PERO SI ALGUNA VEZ SENTÍS QUE NO VAS A PODER… AQUÍ ESTOY PARA ALENTARTE. ADORO ESTE BINOMIO, ES UNO DE MIS FAVORITOS, BRAVO, GUERRERO!!!

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