PERDÍ MI LUCIÉRNAGA CELESTE

Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía

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Pasaron días, pasaron noches; hubo días soleados, pero más de los otros… sin embargo, la luz no pronunció palabra alguna. Hay veces en que las lágrimas son desplazadas por la razón, entonces es el momento de virar el rumbo y buscar esa misma voz, pero en otros labios.

LUNA DE HIEL EN EL MARAJO

Ilustración y cuento de Oswaldo Mejía

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Desde tiempos inmemorables había estado allí. Al amparo de su sombra fue que el ánima del viejo Enrique, entre humaredas de hashish se les apareció a ese par de niños locos para entre risas anunciarles la muerte de la madre de Tawapara. Fue bajo su follaje, que Vicentico se ocultó para vestirse con aquel ridículo disfraz de lagarto, que llevaría por el resto de su vida mientras peregrinaba por el mundo repartiendo sus caramelos envenenados de fantasía. Fue de entre sus ramas que, en los albores de la humanidad, descendió el primer par de amantes que interactuó con los venidos de las estrellas. Muchos de los acontecimientos más relevantes de esta comarca triste y fantasmal, se gestaron al pie de este árbol milenario, ahora sin hojas y sin sombra que proyectar.

Un día, proveniente de algún sueño afiebrado, a los pies del viejo roble, se materializó un iluminado; mezcla de druida, orate, mago y artista. Tenía una encantadora sonrisa y la mirada estúpida, pero limpia, como la mirada de aquellos seres incapaces de entender lo más elemental.

El viejo árbol pareció contagiarse de la alegría que irradiaba el recién llegado, e inexplicablemente empezó a coparse con el verdor de renovadas y lustrosas hojas.

Una creciente multitud de curiosos ávidos de creer en algo, fueron agolpándose alrededor del roble para ver su milagroso reverdecer y observar de cerca al iluminado, quien con su saliva iba tejiendo unas tupidas esterillas, que luego de secarlas al sol, usaba para garabatear en ellas, símbolos y figuras extrañas. Como tinta utilizaba una mezcla de sus propias lágrimas y tierra, aplicándola con su dedo índice derecho.

Nadie se iba del lugar sin llevar, aunque sea uno de los peculiares lienzos garabateados que el recién llegado obsequiaba con entusiasmo, sembrando con ello más y más sonrisas entre los asistentes. Especialmente las mujeres estaban auto-convencidas que aquellos símbolos tenían poderes curativos contra los males de amor y las heridas del alma. La comarca en pleno ahora rebosaba de alegría, contagiada por el brillo del recién materializado. Muchos se acercaban para tocarlo y untarse los dedos de las manos con su sudor.

El iluminado jamás descansaba, nunca dormía… tampoco se alimentaba. De sus espaldas había brotado algo parecido a raíces que se adhirieron al milenario roble; al parecer de esa manera parasitaba la energía vital del árbol.

Una mañana, todo varió. La multitud arremolinada ante el viejo árbol había desviado su atención hacia la repentina aparición de una hermosa mujer de piel color turquesa que, con total desparpajo se exhibía desnuda, mientras gruñía amenazante a quien intentara acercarse al iluminado. Esta agresiva manera de reclamar exclusividad dio sus frutos. Entonces, ya nadie pudo acercarse… Ya nadie pudo tocarlo, ni tampoco recibir de sus manos las esterillas garabateadas.

Poco a poco la multitud fue perdiendo el interés, hasta ignorar por completo al viejo roble, al iluminado y a la agresiva mujer con piel color turquesa. Ella sonreía satisfecha al ver logrado su egoísta objetivo, mas el iluminado no cesó de llorar por cuarenta y dos días con sus respectivas noches.

La comarca volvió a sumirse en su triste y fantasmal aspecto. La ilusión del iluminado que repartía sonrisas y alegría se había esfumado…

Al cabo de las seis semanas, el iluminado arrancó con sus manos los apéndices con forma de raíces, que lo conectaban al roble, y tal como vino, se fue en silencio.

El milenario árbol perdió sus hojas y paulatinamente fue secándose hasta convertirse en un leño inerte.

Inútil resultarían las caricias y lágrimas incontenibles con que la mujer de piel color turquesa, desesperadamente lo regaba intentando reverdecer lo ya concluido.

“Hay destinos que jamás debieran cruzarse, aunque la vida parezca permitirlo”

SENDERO ENTRE VOCES MUDAS

Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía

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No importa si estás al otro extremo… tú siempre estás. La lejanía es apenas un detalle; las puertas siempre se hallan abiertas aguardando nuestra sincera desnudez. Mis dedos siempre alcanzan los tuyos, y tomados de la mano, siempre es posible retozar entre aquel fantástico jardincito que llenamos de flores, árboles y frutos, pintados a mano con las temperas que fluyen de nuestra sinrazón.

Cómo obviar oír tu voz si mi norte lo vas indicando tú, si aquel delirante farol que esgrimes en tu diestra es el que sopla las velas de mi navío extraviado y ciego.

 Si no puedo esquivar las piedras, tú las convertirás en risas pues mi ángel involuntario eres.

El Artista mayor te envió…

Video ¿AMOR O DESEO?

Monólogo de Oswaldo Mejía

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Monólogo sobre mis conceptos personales acerca del amor.  No es mi intención, crear discrepancia o polémica sobre el tema. Mi único propósito es sembrar el interés por analizar y dudar, pues intuyo que el confiar en la existencia de verdades absolutas es una tara que nos han ido instalando para hacernos proclives a ser manipulados.

ESTE VECINDARIO DONDE COMEMOS PECADOS

Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía

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Ya puedes estar tranquilo, ya no hay que temer. Viajé hacia CERTEZA y puedo jurarte que todo esto no es más que un sueño, me estás soñando a mí. Lo que leíste sobre transverberación nunca fue escrito, lo que vociferó la guitarra de Hendrix nunca fue tocado, tu andar nunca fue caminado… ni siquiera tus dolores fueron sentidos nunca, tus retinas jamás miraron nada, las injurias y cobardías de Carlos M. Salazar Ramirez nunca fueron pronunciadas. Todo es irreal. Ya no debes preocuparte por si cuando no estés más aquí el mundo pueda ser o no diferente, porque nunca te irás… porque nunca estuviste AQUÍ…porque AQUÍ nunca existió… Porque todo es sólo el sueño de un soñador que nunca soñó. Allá afuera, sin más, hay un humo verduzco que carece de humareda y no tiene color.

Lo siento, loco mío pero debía decírtelo. Estoy cansado de no existir y tú te empeñabas en mantenerme vivo… Lo siento… Lo siento…

NAM ATOM PATHETIC

Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía

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Cada paso que doy me demanda mayor esfuerzo, y aunque podría reírme en su cara y hacerle bromas a la muerte, lágrimas en mí afloran al sentir agarrotadas mis piernas y al no poder contener este temblor de mis manos. Mi magia se está yendo como el humo de mi cigarrillo que aunque barato y modesto, intenta vanamente devolverme mi frescura de superhombre; ese descaro ansiado que no me permite evidenciar mi fragilidad y que me anima a seguir fingiendo… que me alienta a continuar entre esta polvareda incierta, inventándome musas que a la carrera se van alejando de mí para inspirar a quienes ni siquiera necesitan inspiración, pues desconocen lo que es jugar a ser dioses.

KARENCIA 23

Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía

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La mujer vieja y ciega, derramó monedas de oro desde sus dedos de ave, pero el tintineo de las mismas fue estéril e inútil. El hijo del hombre continuó su andar…ni se inmutó; no hubo brillo que detuviera su paso. Sus calígulas polvorientas y raídas, pisotearon las monedas sin siquiera enterarse qué rostro se había acuñado en ellas…

MELANCOLÍA DEL MAGO

Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía

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He caminado, de manera incesante, cerca de cuatro mil años por este polvoriento mundillo de apenas trece metros cuadrados, yendo de aquí para allá, siguiendo una voz de sirena, apenas audible pero encantadora. Si suena al sur, hacia el sur voy; si suena al norte, hacia el norte voy. No importa de qué punto proviene la voz, yo siempre voy en su busca, pues aunque jamás escucho qué me dice, es un llamado feromonal al que no puedo ni quiero resistirme. En un lugar tan pequeño y solitario, esa encantadora voz es la razón de mi existir, es lo único que me tiene ocupado, es lo que me mantiene en este persistente celo que no puedo aplacar… ni cuando levanto mi mirada hacia esas tres lunas ninfómanas que iluminan mis cielos, pero que nunca podrán consolarme, ya que esa luz celeste que irradian constantemente, las aleja de mis manos. Mmm… Ahora debo irme, puesto que desde el oeste, me llama la encantadora voz de sirena… ¡Ya voy! ¡Ya voy!

SE ROMPIO EL CRYSTAL

Ilustración y cuento de Oswaldo Mejía

Cap. 2 del libro “Delirios del Lirio”

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Sí, yo soy el guardián de tus recuerdos, se todo de ti pues siempre estuve dentro de ti. Soy el farol que recorre los lugares más oscuros y recónditos de tu subconsciente. Soy quien te alcanzará añoranzas que te motivarán a llorar. Las lágrimas son necesarias para lavar y enjuagar el espíritu. Soy el que te facilitará los remordimientos a los que te regirás para evitar tu reincidencia. Soy también el que traerá a tu mente momentos gratos del pasado con los que dibujarás efímeras sonrisas en tu semblante. Fabricaré tus alter ego  y la mitomanía con la que enfrentarás tus desazones y adversidades cuando la vida se te presenta miserable y  hasta de aspecto  inmanejable. Soy el responsable de todas las mutaciones por las que transitaste mientras fui moldeando lo que se me encomendó hacer de ti.

Voy a contarte cómo de un minúsculo trocito de polvo me di a la tarea de modelar la torre que ordenará el curso de los vientos que soplarán las orejas de los buscadores inquietos… Que parirá mundos fantásticos, testimoniando de ese modo, que mi obra no fue la edificación de un hombre más: Tú serás único e insustituible. Otros harán obras magnánimas, pero ninguno podrá hacer lo que es de tu ley.

… Flotas en un mar amniótico, que te provee de paz y plenitud. Tan sólo eres un punto en la inmensa línea de la vida pero ya estoy enquistado en ti…Soy la CIRCUNSTANCIA  misma, soy tu creador, y a la vez soy tu creación.  En cambio, la soledad es toda tuya, de ella te nutres mas no le temes pues es una soledad tibia y acogedora que te permite parasitar agradablemente. El bulbo que te contiene está brindado a ti y a merced de mi labor como tu fabricante. Te sientes muy bien agitándote como pez pero ello no puede ser por siempre. Debo prepararte para las nuevas etapas y espacios que se avecinan, y para eso tengo que ir variando de manera gradual tu estado elemental; adicionando a tu ser piezas e ingredientes  que irán desde lo más simple a lo más complejo. Debo ser muy cuidadoso en cada uno de los trazos de tu diseño, porque si algo fallara, todo lo que podría hacer luego, seria pedirte perdón en silencio… ¿De qué serviría si ya no se podría remediar lo mal hecho? Mejor ser cuidadoso…

Has crecido mucho. Siento el inmenso orgullo de ser el arquitecto que va ensamblándote y forjándote. Mis plazos son muy estrictos, entonces debo esmerarme por lograr la meta de un modo rápido y eficaz si no quiero fracasar, y no existe entre mis expectativas la posibilidad al fracaso.  Ya estás casi listo para el primero de los fines. A partir de este, tu existencia estará plagada de finales y despedidas, cada una regada de llanto, ungida en  sufrimiento… y sin retorno. Cada vivencia será clavada en tu alma como una estaca que no puede extirparse… deberás aprender a vivir con esa premisa. Cada una de estas etapas será una muralla por saltar de manera indefectible. No te angusties, estoy dentro de ti para ayudarte a sobrellevar el estigma ¿Recuerdas que soy tu creador y tu creación a la vez? No puedo apartarme de tí… estoy eternamente en tu interior…para moverte y estimularte hacia tu contexto exterior. Acabo de instalarte la “anfibiedad” pues tu tiempo aquí está por culminar y la necesitarás para el instante que se te avecina. Tu modo de respirar está a punto de variar radicalmente. Y esto es necesario, créeme.

¡Ahora prepárate! Vas a enfrentarte por primera vez al terror, el desconcierto y el dolor. Discúlpame por no evitar que pases este mal rato. La vida te será una seguidilla de duras experiencias. Es preciso que pases por ellas o jamás alcanzarás cielos más amplios que esta reducida cúpula que te cobija.

¿Percibes la violencia? Se empieza a manifestar.  Te va  envolviendo en su rojo manto de sangre,  carcomiendo cada uno de tus sentidos ¿Notas como todo se contrae a tu alrededor? Enormes fuerzas te estrujan, friccionan y zarandean tu, hasta ahora, inmaculada piel. No entiendes ni comprendes nada. Siempre te resultara inentendible e incomprensible lo desconocido.

¡Es tan brusco y repentino todo! Te supones solo… tú y tu pánico, nada más. Ya ni me escuchas ¡Debes salir de allí! ¡Sal de allí! ¡Saaaaaaaal!

De esto te hablaba. Te presento al terror, el desconcierto y el dolor. Ellos y yo  iremos de la mano contigo de aquí en adelante, seremos tu inquebrantable compañía. Me duele hacerlo, no me complace verte sufrir pero es mi tarea grabarte en el alma los traumas que irás incorporando a tu reservorio de penas, y lo haré con hierro candente o corremos el riesgo de la oquedad que te convierte en un muerto en vida.

Acércate, también debo calzarte el traje de reptil. Las puertas de acceso a la demencia están abiertas para ti ¿Te atreves a cruzarla o debo empujarte? Deja de mirarme así. Haces que me sienta como si fuera tu verdugo. Cuando tu mente se abra a la luz, entenderás que todas estas transiciones fueron por tu bien.

La locura es una de las alternativas de protección y defensa a la que podrás recurrir cada vez que nuestra mutua connivencia te resulte insoportable.

Tu pecho quiere estallar, te desesperas, no puedes respirar. Estás por abrir la siguiente puerta; no te desesperes, vas bien, ya perdiste la cordura, eso preservará mi obra: Tu vida.

Llora si lo necesitas, llora, que el vaivén de las contradicciones también se enjuaga con llanto.

Ya pasó todo y ocurrió tal como estaba planeado. Relájate, cierra los ojos, respira lentamente y déjate llevar por el letargo…duerme… duerme…duerme…

Voy a introducir en tus sueños, la visión de “mamá coneja” empujando el cochecito en el que lleva a sus dos crías sonrientes, será un reflejo al que podrás acceder como posibilidad de sosiego.

Tranquilo, iré quitando una a una las escamas de reptil que se adhirieron a tu piel. Mañana querrás dormir colgado del techo y debo disponerte para ello, debo hacerte retraído, imaginativo, soñador y filósofo. Si tienes que ir por el mundo mordisqueando sabores y sinsabores, debo proveerte de una magnifica dentadura para que muerdas la vida, sólo así sabrás a qué sabe. Quizás en algún momento requieras alas para lanzar al viento tus ideas y hacer volar tus sueños. En mis ratos de ocio las confeccionaré y estarán listas para cuando llegue la ocasión.

Ya ves que tus manos son bellas y habilidosas, dotadas con dedos como los de un pajarillo. Todo lo que toques llevará la estampa de tu magia. Te otorgué un espíritu disconforme, ansioso e insatisfecho pues aunque estés aquí, no eres de aquí, nunca te sentirás cómodo; tu norte es diferente, no lo pierdas, no hay remplazo. Eres un transformador, un innovador, un débil súper hombre sin tiempo, por eso ni las más sonoras carcajadas que irrumpen, insolentes de tu garganta, logran opacar la profunda tristeza de tu mirada.

Sé que es mucho el peso que llevas sobre tus hombros pero no te quejes, es el rol que se te asignó, para ello te estoy preparando con esmero y devoción ¿Crees que fui cruel cuando siendo apenas un niño te puse cara a cara frente al rostro de la muerte? ¿Crees que gocé cuando borré uno de los conejitos del cochecito que empujaba mamá coneja? Fue una durísima lección que tuviste que pasar, una prueba necesaria para merecer la piel de león que ahora ostentas. Apenas ayer fuiste brioso corcel corriendo orgulloso contra el viento, devorando el tiempo y adiestrando  tus patas para dejar huellas imperecederas en el camino.

Tampoco esperes que me disculpe por no haberte presentado el amor en el tiempo cronológico debido. La carencia de ese sublime sentimiento, motor que debió proporcionarte felicidad y deseos de vivir, también fue parte de tu formación. ¿Crees que me ensañé contigo? Soy todo y soy nada… ¡Soy la circunstancia misma!

Ahora ya estás apto. Fuiste superándote día a día en la dura  prueba de vivir mil vidas e innumerables mutaciones; te reconoces como un comedor de pecados; eres un sorprendente repartidor de esperanzas, contención y palabras de aliento. Eso es lo que construyes.

 La torre que ordenará el curso de los vientos y parirá mundos fantásticos para que en ellos retocen los buscadores inquietos, está casi concluida. No eres de aquí…no obstante, eres hijo de hombre… y todo hijo de hombre tiene derecho a conocer el amor para conformar una unidad con la otredad, pues únicamente desde el complemento sientes la plenitud de concebirte completo… y yo te quiero completo.

Sólo una cosa me  falta para culminar mi obra: colocar este último ladrillo ¿Estás listo para el gran momento?

Dibújame al ángel que deseas amar y yo te lo daré para que puedas lamer la dicha de saberte concluido, más no te aferres a él, quizás tenga otros cielos que surcar ¿Recuerdas que te hablé de los finales y las despedidas regadas en lágrimas, investidas en sufrimiento y sin lugar a retorno? Yo no quisiera que fuera así pero no soy quien determina las pruebas, tan sólo soy el que te las muestra. Al colocar este último ladrillo abro la posibilidad de herir tu pecho y provocar el derrumbe de lo que con tanta devoción construí pero no es mi misión evitarlo.

Quédate quieto un instante, quiero grabar tu figura en mi memoria. Si no eres demasiado fuerte para soportar la más duras de las experiencias -el amor de pareja-  es posible que te derrumbes… me apenaría mucho no tener un recuerdo nítido de lo que fui capaz de construir.

Voy a colocar el último ladrillo de tu estructura… pero antes voy a entregarte esta pluma con la que secarás tus lágrimas y recordarás, de modo subliminal, quién eres y a qué has venido…no la pierdas o… que Dios se apiade de ti…