NUBARRONES DE CORDURA

Ilustración y cuento de Oswaldo Mejía

.

.

Vino desde allí y va hacia allá… La sombra que proyecta sobre el piso jamás se borra. A su paso va dejando cicatrices en la mente de quien la mira. Sus senos amamantan a los hijos de los hombres con dolor, deseo, soledad y angustia; quien prueba de su sexo se inventa el temor a perderla y aunque su aroma es un constante olor a muerte, casi todos la desean.

Se detuvo aquí y no quise mirarla; previamente cosí mis parpados, no vi nada pero el aire se llenó de su sedosa piel blanca, lampiña y apetitosa; no vi nada pero escuché los cánticos de quienes se inmolaban siendo aplastados por su cortejo; no vi nada pero la oí reír con esa risa de burdel que dista de plantear alegría y a cambio propone satírica burla.

Cuando rompí las costuras de mis ojos pude ver las andas alejándose y sobre ellas a la Redentora. Se auto-complacía con caricias que recorrían sus partes más íntimas, sexo que supo, con generosidad entregar… más también ella deseaba proporcionarse gozo y de sus entrañas extraía doradas monedas que arrojaba dejando a su paso una estela de tentación. Intenté recoger unas de esas monedas pero estas quemaron mis manos; entonces di media vuelta y caminé en sentido contrario.

Ahora re-ando lo por ella caminado y con estas manos chamuscadas devuelvo la visión a los ciegos, sano heridas y hago caminar a los paralíticos. Ellos vienen tras de mí pues saben que aunque no haya agua, si los toco, lavaré sus recuerdos; y del paso de la Redentora nadie volverá a hablar jamás pues en mi rebaño sembré la amnesia eterna.

Bien, queridos alumnos, la historia que les acabo de narrar está aquí, en este gran libro incapaz de contener ni una letra, pues todas sus hojas están y estarán en blanco por toda la eternidad. Gracias por su atención…

Video TOXOCARIOSIS

“Un bicho oculto, muy dañino”

Ilustrado por Oswaldo Mejía.

.

.

Este rotafolio, hoy hecho video, se realizó aproximadamente en el año 2005, por iniciativa y gestión del Dr. Ciro Maguiña Vargas y la Dra Judith Breña Chavez. Los diseños e ilustraciones estuvieron a mi cargo.

APRENDIZ DE ANGEL

Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía

.

.

*-Dime, mi fiel consejero ¿Qué tienes para mí?

**-¿Sabes que estas criaturas tienen adheridas a su esencia, una extensa variedad de vidas animales? Mas casi todas ellas resultan inútiles y hasta contraproducentes a nuestros propósitos, mi Señor… A nosotros nos interesa que su rango de acceso prioritario sea apenas entre el felino y el perro que llevan dentro.

*-¿De que hablas anciano demente?

**-Para que tú, como gobernante y yo como la voz de tu conciencia tengamos larga vida, a estas criaturas debemos limitar su naturaleza totémica a perro y gato; neurótico y psicópata; el lleno de culpas y remordimientos… y el inescrupuloso. A ambos los haremos relevantes si ponemos en sus manos lo que llamaremos religión. Con ello te convertiré de Rey a Dios; y yo seré el intermediario entre ellos y tu divinidad… Yo seré el Guardián de la fe.

*-El perro y el gato… El lleno de culpas y el inescrupuloso… Tiene sentido. Dime ¿Y nosotros dos, qué sitial ocupamos en ese rango? ¿Somos perro o somos gato?

*-Mi Señor, nosotros no nos metamos en ese saco. Tú y yo, desde ahora, somos divinos… ¡Je-je-jeeeeeee…!

MORADA PARA LOS INSTINTOS

Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía

.

.

Su llegar fue silencioso, subrepticio; como llegan los ladrones en la noche. Llegó entre la turbia neblina del amanecer. Debía pasar inadvertido.

 Probó todos los pecados del mundo. Amó y también degustó de los sabores de la piel, pues debía ser hombre y a la vez, hijo de las estrellas.

 Esparció el conocimiento entre “Los Normales”, los hizo pensantes y desató sus mentes cuando obsequió al mundo el libre albedrio.

El Dios verdadero no te quiere “Esclavo adorador”, lo que Él desea, es tu plenitud.

Los celos de los farsantes lo tergiversaron a Demonio, lo difamaron, y lo confinaron eternamente a las entrañas del subsuelo.

…Pero el fin de los tiempos esta “al doblar la esquina”; y entonces, Él emergerá de las entrañas del inframundo. Y todos veremos el brillo de sus escamas; sus ojos insectoides; sus garras reivindicatorias… y sus mandíbulas ostentando el furor de sus mordidas.

¡Que tiemblen y huyan los que se autoproclamaron guardianes de la fe!

¡Que oculten sus cabezas los Reyes, Gobernantes y Tiranos!

¡Los candados han caído; los goznes fueron forzados y las cadenas ya ni recuerdo son!

La luz del farol agrega brillos macabros a esa mancha roja que cubre el empedrado; y sobre ello se edificará el NUEVO ORDEN… libre de pecado…

Con hombres libres de cuerpo y pensamiento.

 (Libro de los lamentos, XIII-XLII.)

AQUELLAS FLORES QUE NO TINTINEAN

Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía

.

.

Aquí fue, estoy seguro.

¿Qué quién me lo invitó?

Fueron esas ninfas extrañas, con alas de cartón

Han extraviado mi cordura… Hurtaron mi razón.

Esquívalas si están en tu ruta.

No bebas el néctar de las angustias…O tu alma reventará.

¡No las escuches! ¡No las mires!

¡Brebajeeeeeeeeee!

Pajarracas endemoniadas, rinden cultos a farsantes.

Lamen tu boca y orejas, con su tufo embriagador.

¡No las escuches! ¡No las mires! ¡O en tu interior se han de alojar!

Escúpeles en plena cara, y alejarte es lo mejor.

Han golpeado mis costillas, apalearon mi corazón.

Sus ubres de perra, rociaron mi entelequia…

Pero no saben que eso no es mío. Me lo dicta El Hacedor.

Y por ello estoy aquí, gritando:

¡Brebajeeeeeeeeee!

Y al diablo con las ninfas, con alas de cartón…

ALETEA FENIX

Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía

.

.

Conversé con el ángel; tengo aún sus lamentos runruneando mi espacio. Una de sus lágrimas cayó en mi palma; fue un contacto lacerante. Sonreía su carita de niño, pero sus ojillos no cesaban de manar penas y soledad contenida, que sus comisuras, arrugas y cicatrices del tiempo, canalizaban hacia el polvo cruel.

Tenía la postura de un anciano simio y la actitud de un sabio que nada entiende.

*-¿Te atormenta tú soledad?

**-¡No, ya no! Pero siento profunda tristeza pues tuve que decirle que estábamos muy viejos para que me espere volver con otro rostro. El túnel ya no tarda en aparecer ¡lo siento!

Ella acarició mi melena y muchos de mis canos cabellos quedaron entre sus dedos. Ahora deberá recorrer el sendero sin mí…y andar en soledad mata lentamente. Agonizas una eternidad. Yo sé mucho de ello; pues tuve piernas de gacela, más no me ayudaron a escapar. Siempre estuve aquí… sólo corría en círculo…

*-¿Te trajo deleite que ella acariciara tu cabeza? 

**-Esa caricia fue extemporánea, me correspondió en otro tiempo, ahora es lejana… es ajena…

RETORNARE AYER

Ilustración y cuento de Oswaldo Mejía

.

.

-Te traje hasta aquí. He sido tu guía entre la oscuridad, pero este umbral deberás atravesarlo solo. Allí dentro están tus demonios más recónditos y debes enfrentarlos en soledad. Esa oscuridad te pertenece; debes saldar lo que tengas pendiente con tus infiernos, yo esperaré aquí tu regreso.

Una lejana luz mortecina de color naranja era todo lo que quebrantaba la penumbra en que se sumía el lugar. Apenas si podía distinguir en siluetas las esferas irregulares diseminadas en la cercanía. Más allá, sólo la vasta lejanía perdiéndose en la negrura.

Arrastrando los pies, para facilitarse el tanteo de lo que pisaba, el “Buscador” fue deslizándose entre las esferas, algunas superaban la altura de sus hombros, y se estremecían, era evidente que contenían algo en sus entrañas.

La madre de los pánicos estaba haciendo presa de él, pero si había llegado hasta allí, no cabía la opción de detenerse. Debía continuar. Lo peor que podía ocurrirle era morir, y sin embargo estaba consciente que la muerte, por terrible que fuera, sería la antesala a su renacimiento.

Repentinamente reconoció aquel aroma que se le hacía familiar. Estaba en el ambiente, y rapidamente  invadió por completo sus pituitarias ¡Sí! Era la fragancia del “Éxtasis 69”, ese perfume barato que, con orgullo, Emérita solía aromatizar su piel.

Dio unos pasos a tientas, tratando de ubicar la procedencia del aroma, pero tropezó y cayó sobre una de las esferas, descubriendo que esta y las demás eran cascarones como de grandes huevos y estaban quebradas de tal forma que se podía acceder a su interior. Algo latente, con vida, había en su interior.

Quiso salir corriendo y huir, pero ¿hacia dónde?  Estaba completamente desubicado. No recordaba en qué dirección quedó el umbral por donde ingresó a ese extraño mundo. Entonces se contuvo.

La fragancia del “Éxtasis 69” se hizo más intensa. Moviéndose a gatas localizó su origen; provenía desde uno de los cascarones. Para qué otear al interior si igual no vería nada…

Largo rato estuvo allí, quieto, entremezclando su miedo y su curiosidad. La fragancia fue tornándose en un llamado feromonal, al extremo que el ingresar al cascarón se le presentaba como una urgencia.  No lo dudó, entró.

Lo que había en su interior, empezó a moverse agitándose en suaves ondulaciones que fueron rozando su humanidad, cada vez con mayor atrevimiento. Su dermis era suave y delicada, inquietante, perturbadora, y hasta excitante. Se recostó sobre lo que allí se meneaba y tuvo algo similar a una cópula. Fue tan intenso todo que luego cayó en un adormecimiento, pero consciente.

Desde su parálisis pudo percibir que estaba siendo devorado vivo por aquello que momentos antes le había proporcionado placer, como una amante. Quiso gritar pero no pudo. Su cuerpo estaba siendo mutilado a dentelladas, y él no podía moverse, ni su boca podía emitir sonido alguno, sólo le quedaba ver en siluetas el festín del cual él era el manjar. Luego… la nada.

Cuando volvió la luz, no consiguió recobrar ni el movimiento ni el habla. El guía introdujo en una de sus fosas nasales una pequeña cerbatana y por ella sopló algo que llegó hiriéndole, en su recorrido, hasta el mismo cerebro. Las convulsiones fueron aviso de que su cuerpo estaba allí ¡No había sido devorado! Tampoco había fuerzas para alegrarse, pero sintió alivio.

Alguien puso entre sus manos una patata recién cultivada que todavía tenía tierra húmeda pegoteada a su cáscara

-Abrigala, que ella se llevará el color gris de tu aura-

Luego le colocaron un paño sobre los ojos.  Lo último que escuchó fue:

 -Hoy lograste vencer. Mañana retornaremos al umbral puesto que aún te quedan muchas…batallas…contra…tus…de…mo…ni…oooooo…ssss…

EL PENACHO AMARILLO BRILLARA EN ENERO

Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía

.

.

Yo no las inventé a ustedes, malditas caras sonrientes, vigilantes y punzantes, maquilladas con vidas ajenas. Siempre relamiéndose en torturas y celos que mordisquean la noche ¡Grítenme que es normal, que patear el tablero es parte del juego! Hay un cadáver de tu lado y un cadáver del lado mío. Lloras tú, lloro yo….con una larga y solitaria lágrima que en un cofrecito guardé para la ocasión. Debo pintar mis ojos para no desentonar; debo decorar mi cubil; no quiero que tus tacones tropiecen con mis despojos. Si he de irme, quiero partir como un lindísimo anciano a quien el arado surcó la frente. No quiero irme con temor, no como el fracasado artífice de sueños que las lenguas señalaron con mentiras…

LOS CARDENALES VAN AL SUR

Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía

.

.

Caminarás entre piedras y polvo, pero tu mirada siempre virará hacia arriba, hacia donde no ven los rastreros, hacia donde puedes ubicar deidades. Ahí te sientes grande…Ahí eres pequeño… Ahí eres imperceptiblemente inmenso…

LIBIDIFLOR

Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía

.

.

Ya no hay tiempo ni espacio. Sólo queda una profunda y sombría depresión donde no cabe más que la desesperanza. Apenas si puedo captar una que otra letra de las palabras de aliento que los AJENOS susurran: “Hay un jardín afuera… hay peces de colores surcando un cielo azul… hay amores luminosos aguardando tu miedo…” Como si las voces huecas pudieran fabricar las endorfinas que me fueron negadas ¿Crees que una hembra estéril podría parir sólo porque le soplas esperanza al oído?

*-Es cierto, ella está físicamente incapacitada de concebir, y tú no tienes la capacidad de ser feliz. Tu química vital te lo negó.

Así es, amigo ESPEJO… y tú tampoco tienes capacidad para detenerme, solamente puedes observarme. Con permiso… debo seguir cayendo…